Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.
Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú.
Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina, de ocho a cuatro, o al móvil, hasta las once y estaré encantada de repasar la lista contigo.
Cosas que deseo conservar:
- La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez.
- Tu sonrisa y tu mirada que quedaron flotando en el aire una tarde, cuando aun no me atrevía a dirigirte la palabra.
- Todos tus te quiero.
- La colilla del cigarro que te fumaste, tras nuestra ''primera crisis''.
- La promesa de que yo sería la único que besaría la constelación de tu boca.
- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con una bufanda porque mi amigo no podía verlo.
- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. también las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti.
Cosas que puedes conservar tu:
- Los silencios.
- Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
- El sabor acre de los insultos y reproches.
- La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
- Las náuseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
- El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con élla.
- Jorge y Cecilia… Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.

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