Creo que tienes un efecto contrario. Cuando te pedí que no me dejes, cuando prometiste no hacerlo, fue exactamente lo que no hiciste. De hecho, me dejaste, rompiste la promesa y terminaste llevandote el broche de oro. Muy inteligente lo tuyo. Que seas inteligente no quita que seas el hombre más vil y cruel que conozco. Ya te lo he dicho: "el que rie último, ríe mejor". Una pena que nunca haya dicho que fueses el último.

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