La tesis central era probar que el amor es una paradoja: amar a la persona equivocada. Amar en el error es tan posible como acertar en el odio, los opuestos se anulan y no se es ni una cosa ni otra. Casi nadie lo sabe o lo entiende pero funciona así en la mayoría de las personas: se ama al sujeto erróneo. En consecuencia, el amor es siempre irresoluble, imperfecto y fatal. La elección o la libertad de actuar no son posibles.

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