lunes, 16 de diciembre de 2013

Nos queríamos morir, tan bonitos y tan tristes como un juguete nuevo en una fábrica abandonada. Yo tenía 15 y tú 17. No, no eran nuestros años sino nuestros fracasos, esos episodios que te definen mejor que cualquier costumbre familiar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario